Quito, 20 de julio de 2016

Señores Padres de Familia

Colegio San Gabriel Unidad Educativa

Presente.

 

Organizar cumpleaños, comprobar qué deberes tienen que hacer las niñas, niños; acordar, en el caso de los chicos mayores, si pueden llegar a casa un poco más tarde... Estos son sólo algunos de los usos prácticos, que llevan, sobre todo a las madres, a crear grupos de WhatsApp para tener contacto con todas las familias de la clase de sus hijos o del equipo de baloncesto.

 

Pero en algunas ocasiones estos grupos son también escenario de discusiones que no tienen nada que ver con el contexto escolar, como peleas entre sus miembros o censuras públicas en contra de los docentes y, lo que es peor, en contra de los propios menores de edad.

Cuando nuestros estudiantes perciben algo que no está marchando bien en nuestra institución, les animamos a que no reaccionen inmediatamente de una manera visceral, sino que:

  1. Entiendan el contexto del asunto y se enteren de las razones más profundas de los supuestos errores, ya sean personales o sistémicos.
  2. Lleven ante las autoridades respectivas estos datos analizados.
  3. No solo traigan la queja sino también diversas soluciones realistas, simples y que ayuden a educar y mejorar a todos los involucrados en el asunto.

No hace falta recalcar que “el estilo WhatsApp” de abordar los problemas es lo más alejado a la educación jesuita que pretendemos dar a nuestros niños y jóvenes.

Otro efecto derivado de la generalización de los grupos de padres es que cualquier incidente que sucede en la institución educativa hace disparar las alarmas de forma inmediata en el chat. La inmediatez, unida a la descontextualización de los mensajes, pueden acabar provocando que el grupo de WhatsApp se convierta en poco tiempo en una plaza pública en la que se cuestiona, increpa y carga contra un determinado padre de familia, docente o contra las propias autoridades del plantel, olvidándose que las instituciones educativas son instituciones donde debe prevalecer la mesura, el análisis objetivo y a fondo de cualquier dificultad o problema surgido en su diario accionar, donde debe haber un ambiente libre de todo tipo de violencia verbal y de cualquier otro tipo.

Hay padres de familia que primero actúan y luego piensan y cuando la pelea virtual se ha salido de control, entonces acuden a la Unidad Educativa para que haga de mediador para solucionar el problema generado. Y quizás las familias han llegado ya a la ofensa o incluso al enfrentamiento directo, pero no han considerado que sus hijos son compañeros en clase y se tienen que ver cada día.

Las peleas en las redes sociales son realizadas por personajes muchas veces ficticios que se escudan en el anonimato para decir cualquier cosa de otras personas. Recordemos que las redes sociales como el WhatsApp del curso de nuestros hijos, son espacios públicos y no son anónimos: si usted dice algo de otra persona, debe estar listo a probarlo ante los tribunales.

Lo que se diga de nuestra institución educativa será tomado muy en serio: por el bien de sus propios hijos y por un principio elemental de justicia, no dejaremos que se atente contra la imagen del colegio o contra el ambiente escolar que necesitamos para cumplir a cabalidad nuestra tarea educativa.

Algunos padres de familia incluso señalan específicamente a menores de edad en sus discusiones, sin tomar en cuenta que los derechos a la intimidad, a la imagen, reputación y buen nombre están protegidos por el Código de la Niñez y Adolescencia.

Los incidentes más serios que pueden suceder en nuestro colegio toman más tiempo en solucionarse. La autoridades del plantel debemos asegurarnos de seguir al pie de la letra el debido proceso, de no quebrantar ningún artículo de las leyes de niñez y adolescencia ni de lo estatuido en nuestro Código de Convivencia. Las entrevistas con los estudiantes hay que realizarlas delante de sus padres o representantes legales, tratando de que los chicos no pierdan clases, exámenes u otras actividades importantes. Mientras el WhatsApp es inmediato, superficial, “amarillista”, nosotros debemos tomarnos varios días, ser profundos, no solo para encontrar la verdad de los hechos, sino la causa de cada acción de nuestros estudiantes, para poder orientarlos y ayudarlos. Los comentarios ligeros y sin fundamento aumentan el escándalo, distorsionan los hechos, no llegan a las verdaderas causas de los mismos; nuestra acción educativa está hecha con sumo respeto a educandos y educadores, a padres de familia y amigos del colegio.

Con estos antecedentes y debido a que todos somos responsables de nuestros actos sean físicos o a través de los medios digitales, apelo a la corresponsabilidad de los padres en el proceso enseñanza aprendizaje en el buen uso de las redes sociales y demás instrumentos de comunicación digital.

La regla de oro para el uso de los grupos de Whatsapp de los padres de familia, debe ser recordar siempre los objetivos y las limitaciones de esos grupos y usar siempre el sentido común y el respeto sumo por los demás. Me permito citar las siguientes recomendaciones que han sido tomadas de blog “Aula planeta”.

“CINCO NORMAS PARA EL BUEN USO DEL WHATSAPP ESCOLAR

El mal uso o abuso del WhatsApp en el entorno educativo, o más concretamente, en los grupos que conectan a padres y madres con la escuela, pueden generar o magnificar problemas escolares, e incluso incrementar la lista de tareas diarias de las familias. Para que esto no ocurra, te animamos a que sigas estas reglas básicas:

1. Ante todo, respeto. Esta es una norma fundamental tanto en el WhatsApp como en la vida. Solo que en las redes toma una especial importancia, porque es mayor el efecto de todo lo que dices o haces. Una vez has compartido un comentario, ya no hay marcha atrás. Así que rehúye las discusiones personales y, antes de dar una respuesta en caliente, cuenta hasta diez. Piensa que debes ser un ejemplo para tus hijos, y que ellos se enterarán de todo lo que digas o hagas en el chat.

2. No critiques ni difundas rumores. Muchas veces los grupos se convierten en una especie de patio de vecinos. Los padres comparten algún detalle de los docentes que no les gusta y, a base de opiniones de unos y otros, lo que era una pequeña cuestión sin importancia acaba magnificándose y convirtiéndose en un problema para el centro. Así que antes de compartir una crítica o queja, piénsatelo dos veces. Ten en cuenta que en materia educativa el profesor es el  que mejor conoce las necesidades de los alumnos y de la clase. Respeta su autoridad y, si quieres realizar alguna crítica, que sea constructiva. Asimismo, no des alas a las críticas o rumores negativos de otros padres. Córtalas o invita a hablar a las partes implicadas. De este modo no se generarán debates baldíos.

3. Los problemas importantes, mejor en persona. Si tienes un problema con algún profesor o alumno del centro, o alguna duda que te preocupe, es mejor que te acerques a la escuela para hablarlo en persona con las partes implicadas. No enciendas en WhatsApp una chispa que probablemente se convertirá en hoguera, y que solo puede crear incertidumbre y malestar dentro de la comunidad educativa.

4. No te conviertas en la agenda de tus hijos. Muchos padres y madres han asumido el rol de secretarios de sus pequeños: reenvían sus deberes, corrigen sus ejercicios y controlan cada detalle de su vida escolar. Mensajes como “Mi hijo se ha olvidado los deberes, ¿alguien me los puede enviar?” se han convertido en un clásico dentro de los grupos de padres. Lejos de beneficiar a los niños, este tipo de actitudes hacen que los pequeños no asuman sus responsabilidades ni desarrollen adecuadamente su autonomía. Así que la próxima vez que tu hijo olvide los deberes, deja que él mismo se solucione el inconveniente.

5. Envía solo mensajes absolutamente necesarios. Los grupos de WhatsApp escolares sirven para gestionar temas de carácter estrictamente educativo. No son un grupo de amigos con el que compartir vídeos o imágenes graciosas, memes, chistes o información de carácter personal, político o religioso. De este modo evitarás que tu móvil y el de los demás echen humo con información innecesaria.

 

Con la confianza de que esta  comunicación contribuya a la reflexión y el cambio positivo muy propio de la época de finalización del año escolar que estamos viviendo, me despido de ustedes, con una de las frases con que Francisco ha iniciado el año de la misericordia: “Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios. Nada en Él es falto de compasión”.

Atentamente,

 

Rolando Calle Andrade S.J.

Rector