07.incorporcion2017

Hace solamente seis años, un grupo de chúcaros ingresaban al Colegio San Gabriel. Este grupo pasó por varios procesos educativos, vivió el cambio del plantel cuando ingresaron el mismo año que los minichucaritos y fueron parte del proyecto INNOV-ACCIÓN XXI. Esos jóvenes, en la tarde y noche del martes 25 de julio, recibieron sus títulos de Bachilleres de la República del Ecuador, otorgados por el Ministerio de Educación.

En el evento estuvieron presentes, en la Mesa Directiva, el P. Rolando Calle S.J., rector; Martha Peñaherrera, coordinadora académica de Básica Media y Bachillerato; Juan Pablo Vallejo, director de Bienestar Estudiantil; Ramiro López, docente; Mauricio Oliveros, secretario general; el P. Carlos Flores S.J.; y Álvaro Hernández, delegado de la promoción 1992 quien entregó el anillo de oro al mejor estudiante de la promoción, el señor Paúl Alejandro Villacrés Lozada.

En su discurso dirigido a los nuevos bachilleres, el Padre Rector les recordó que se enfrentan a un mundo nuevo, donde la generación de conocimiento y cambio son continuos; y que ellos deberán actuar y promover cambios en esa nueva sociedad, poniendo siempre en alto sus valores ignacianos y el amor a la Madre Dolorosa.

Para finalizar su mensaje, el Rector les dio cinco consejos ignacianos: “En toda actividad de su vida, sea en lo social, en la academia o lo profesional; sean ustedes mismos. Cada uno de ustedes tiene una personalidad bellísima, bendecida y fortalecida por Dios; con sus objetivos e ideales bien claros. Una segunda sugerencia sería, nunca se queden haciendo solamente lo mínimo; busque ir un paso más allá, ejercite su creatividad y el verdadero deseo de no dejar las cosas como están. Un tercer consejo, sean alegres aun cuando estudien o trabajen, muestren su alegría; muestren que están felices de vivir. En cuarto lugar, abran bien sus ojos, decodifiquen lo que está pasando a su alrededor, comprendan lo que está pasando, lean a las situaciones, lean a las personas, lean a las oportunidades. No dejen que la vida les pase a un lado sin que ustedes hayan visto todo lo que la vida les está ofreciendo. Y por último, no se olviden de sus amigos ni de sus profesores, que no hay alegría más grande para un educador  que cuando regresan los gabrielinos a contarnos todos sus éxitos.

Yo les deseo, a ustedes chicos, muchos éxitos y ciertamente nos volveremos a ver.”

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